Irrigadores bucales: lo que hay que saber

1.- ¿Por qué es recomendable usar un irrigador dental?

Ya sabes lo que pasa después de haber comido alimentos fibrosos; especialmente pescado, carne o cítricos. Todos hemos tenido alguna vez la incómoda sensación de que quedan restos de comida entre los dientes y de que la limpieza con pasta y cepillo no es todo lo eficaz que nos gustaría.

Existe la opción de quitar los restos enganchados entre los dientes o los implantes usando seda dental o cepillos interdentales, pero eso no es suficiente. Hay restos que pasan desapercibidos porque se quedan escondidos en los recovecos más inaccesibles y acaban produciendo incomodidad y halitosis.

La seda y los microcepillos son procedimientos de eficacia limitada y con frecuencia dañan las encías, incluso causando microlesiones y sangrado. La alternativa a estos sistemas no puede ser más simple; aplicar entre los dientes un simple chorro de agua a presión que arrastre los restos de comida y la placa dental.

Higiene bucal
Higiene bucal

Hay que tener en cuenta que el sistema de limpieza del irrigador es complementario al uso del cepillo de dientes, ya sea eléctrico o manual. Con el chorro de agua se limpian de manera efectiva los espacios interdentales. Después se puede hacer un repaso con cepillo dental y la pasta dentífrica.

Por este motivo, los irrigadores son cada vez más recomendados por los dentistas como la forma más fácil y eficaz de limpiar en profundidad la dentadura, especialmente cuando hay fundas, implantes, u ortodoncia. También son aconsejables cuando la sensibilidad de las encías resulta impide una limpieza completa de las piezas. En estos casos se puede complementar la irrigación con enjuagues bucales y colutorio. Las personas con alta sensibilidad dental o con propensión a las encías sangrantes agradecerán esta tecnología.

Además, los irrigadores tienen la ventaja de proporcionar un masaje que estimula la circulación de las encías. Esto es más complicado de conseguir con los cepillos tradicionales que actúan de manera más agresiva contra las encías.

El uso frecuente del irrigador te ayudará a mantener las encías más sanas, los dientes más blancos y un aliento más fresco. Ya se sabe que las encías sanas y los dientes limpios evitan el riesgo de caries y futuras intervenciones. Sin duda, la sensación de limpieza es mucho mejor y llegarás a preguntarte cómo pudiste estar tanto tiempo sin un irrigador bucal.

Recuerda que estos aparatos completan la higiene dental que se consigue con el dentífrico y dejan unos dientes y encías totalmente limpios.

Irrigación bucal
Irrigación bucal
Irrigación bucal

2.- ¿Qué tipos de irrigadores dentales hay?

Actualmente hay en el mercado dos tipos de irrigadores:

a) unos con el depósito de agua de sobremesa que se conecta al mango con un tubo, y

b) otros con un pequeño depósito de agua que es parte del mango.

Los primeros son más ligeros ya que sólo hay que sostener el mango, lo que es una ventaja para las personas con menos capacidad de agarre. Hay que tener en cuenta que el depósito de sobremesa ocupará algo de espacio sobre la encimera del lavabo.

Los segundos son más fácilmente transportables en caso de ir de viaje, pero pueden resultar más incómodos ya que hay que levantar el peso del depósito de agua.

Cómo limpiarse los dientes
Cómo limpiarse los dientes

3.- ¿Cómo se usan los irrigadores dentales?

El uso del irrigador es sencillo pero hay que acostumbrarse y entender su funcionamiento para alargar la duración del aparato y para no salpicar agua por el cuarto de aseo.

Sin duda, tras unos primeros días de prueba se adquiere la práctica suficiente para conseguir la limpieza deseada dirigiendo el chorro de agua hacia los espacios interdentales.

En concreto hay que tener la precaución de no alargar excesivamente el tiempo de uso para evitar el calentamiento del motor. Esto suele ser causa de avería en la mayoría de los pequeños electrodomésticos que funcionan con rotores eléctricos.

Será mejor usar el irrigador más veces pero menos tiempo que más tiempo pero menos veces.

Cómo limpiarse los dientes

Para usar el irrigador dental limpiando eficazmente y sin salpicar el cuarto de aseo hay que tener las siguientes precauciones:

  1. Coloca siempre la boquilla en la boca ANTES de activar el agua.
  2. Enciende el aparato. Posición ON.
  3. Para evitar salpicar hay que inclinarse sobre el lavabo y cerrar los labios un poco, dejando que el agua fluya hacia el lavabo.
  4. Durante el uso, el flujo de agua puede detenerse girando el interruptor de agua del mango a la posición OFF.
  5. Para mejores resultados, comienza por los dientes posteriores y procede a los dientes frontales.
  6. Dirige el flujo en ángulo a 90 grados con respecto a la encía, con la boquilla dentro de la boca.
  7. Desliza la punta a lo largo de la encía y haz una breve pausa entre los dientes. Continúa realizando la limpieza externa e interna de los dientes superiores e inferiores.
  8. En algunos modelos, la bomba de agua te dará un breve descanso en 30 segundos, para recordarte que hay que moverse al otro arco dental, y otro breve descanso de un minuto para indicar que ha alcanzado el tiempo de limpieza recomendado.
  9. Cuando termines, apaga el interruptor de agua y la fuente de alimentación (posición OFF).
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